martes, 19 de enero de 2016

Reseña: El sermón de fuego.


Título original: The fire sermon.

Autor: Francesca Haig.

Editorial: Minotauro.

Fecha de publicación: 2015.

Páginas: 416.

Primera parte de la saga.

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Reseña sin spoilers.



Le tenía muchas ganas a este libro porque había visto muchas reseñas sobre él y la portada me encantó la primera vez que lo ví (creo que se ha colado entre mis favoritas y mira que tiene poca complejidad). Así que, sabía que tarde o temprano iba a caer entre mis lecturas. Me llamó mucho la atención la manera que tenía de partir a la sociedad (la estructuración de las nuevas sociedades en los libros distópicos es lo que más me llama) y me entró mucha curiosidad por el tema de los gemelos, uno perfecto y el otro erróneo. Además, como para estas cosas soy muy paranoica, quería saber si lo de alfa y omega tenía que ver con algo de principio y fin. De momento, esto sigue siendo un misterio y, desde luego, eso junto a muchas cosas más harán que este pendiente del segundo libro.

Tengo que reconocer que hubo momentos del libro que no me apetecía seguir leyendo. Me llamaba, sí, pero todo me resultaba tan condensado, tan igual y tan "una cosa detrás de otra sin parar" que la segunda parte del libro acabó agobiándome y haciendo que me quisiera tirar de los pelos. Sí, para mí, el libro está dividido en tres partes (quizá, la última pueda divirse en dos a su vez) y la del medio no me gustó. Entiendo que tiene una función y que está ahí por algo, pero creo que podía haberse hecho mucho más corta y lo único que a mi me hacia era sentir desesperación porque pasase algo o el asunto llegase a una parte. De hecho, en ese momento me desmotive tanto con el libro que estuve a punto de dejarlo. La primera parte, además, había llamado mi atención pero no me pareció la gran cosa de la que estaban hablando en las redes. ¡Pero, tranquilo! Ahí es cuando llega la tercera parte y salva la situación (y eso que el inicio de la tercera parte también fue un "oh, no, otra vez no"). Pero, en serio, ¡qué parte final! Eso es lo que consiguió que el libro me gustase, acabase disfrutando de la lectura y tenga muchas ganas de la siguiente parte. Francesca Haig sabe como llevar una trama sí, merece un voto de confianza. Y, bueno, quizá, hasta soy un poquito exagerada con eso de que el libro es denso, pero estoy de exámenes y lo último que me apetece es algo que se me haga pesado por mucha razón de ser que tenga.

Eso sí, todo se me hizo terriblemente predecible (salvo dos cosas y ya, por cierto, ¡vaya una de ellas!). Casi nada me sorprendió una vez que se presenta el mundo y sabemos por donde nos movemos, sabía lo que iba a pasar a continuación. Pero, también, es cierto, que esto tiene un por qué y es que la autora tiene todo tan bien pensado y todas las cosas están tan ligadas y bien hechas que es imposible no saber lo que va a pasar, si estás atento. Francesca Haig ha creado un mundo con mucha lógica, estoy segura que tiene sus propias leyes que no ha hecho falta que nos muestre a las claras y por las que ella se mueve al escribir y, desde luego, no va a usar un deus ex machina. Todo, absolutamente todo tiene sentido. Incluso, hubo una cosa que me chirrió y, al final, tuve que callarme la boca porque sí, señores, también estaba explicado. Así que, por favor, si has visto un cabo suelto a esta historia, dímelo. Estoy deseando escucharlo porque estoy alucinada con lo bien cogida que tiene la trama la autora.

¿Más? La manera de narrar de la autora no me ha gustado especialmente. Me parece que todo es una sucesión de hechos. Ahora pasa esto, ahora pasa lo otro, ahora lo siguiente y así. Todo es muy mecánico y, sí, la mujer tienen sus momentos buenos y hay algunos pasajes emotivos y geniales para leer; pero su manera de escribir no me ha terminado de enganchar. Posiblemente, eso sea lo que más me ha echado para atrás porque la trama está bastante bien (siempre y cuando no le da por contar todo al detalle y repetirse) y los personajes son fantásticos. En serio, los personajes son lo mejor de esta novela. Piper *_* La protagonista es muy creíble (pese a que como ocurre muchas veces en este tipo de novelas hay momentos que la dejarías caer tierra abajo, pero, tranquilo, solo cuando se vuelve cabezota) y los antagonistas están muy logrados. Y lo mejor de Cass es su actitud, no es que crea que las deban ser iguales, es que creen que lo son; y eso no es algo que se suela ver en novelas con sistemas parecidos. Además, te sientes cercano a todos los personajes y los amas y los odias a partes iguales sean alfas u omegas. Lo único más bien lo último que le critico a la autora es que no hace falta soltarle al lector tan a la cara las cosas ni repetirlas cincuenta mil veces. Los lectores son lo suficientemente listos para darse cuenta de lo que pasa con una vez que lo muestres, ni se lo digas, ni se lo repitas.

Sin embargo, y pese a todo, es un libro muy bueno y bien logrado, teniendo en cuenta todo lo que circula de este estilo en el panorama literario actual. Sí, sí, lo sé, he dicho más cosas malas que buenas del libro y, aún así, la nota va a ser muy alta y me ha gustado mucho el libro; supongo que soy como las noticias de la tele, que siempre hablan más de las cosas malas que de las buenas. O, puede, que los defectos que le he visto a este libro me han fastidiado tanto porque tiene muchísimo potencial y se lo quitan. Tengo muchas ganas de la segunda parte por ver como la enfoca y a dónde nos lleva. La sensación que te deja es lo que le hace sumar más puntos. Lo he considerado una buena lectura y si tienes intención de leerlo, hazlo, no vas a perder el tiempo. Yo, por mi parte, esperaré a la segunda parte para decidir si es un libro bueno más o, de verdad, tendrá el nivel que promete.


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